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Carnaval perpetuo

Proyecto financiado por el Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional de Tarapacá 2020.

Carnaval perpetuo

Proyecto financiado por el Fondo de Fomento de Medios de Comunicación Social del Gobierno de Chile y del Consejo Regional de Tarapacá 2020.
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    Rodrigo Cavada

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La noche anterior al último carnaval en El Colorado bajo, más de quinientas personas asistieron a una gran fiesta organizada por la comunidad. "Hace años que no teníamos una fiesta tan bonita, todos juntos", fue uno de los comentarios al día siguiente, cuando nuevamente celebraron por el bienestar y unión de las familias.

La noche anterior al último carnaval en El Colorado bajo, más de quinientas personas asistieron a una gran fiesta organizada por la comunidad. “Hace años que no teníamos una fiesta tan bonita, todos juntos”, fue uno de los comentarios al día siguiente, cuando nuevamente celebraron por el bienestar y unión de las familias.

Al finalizar el verano y desde el inicio del siglo veinte, un funeral simbólico en la mar pone término a una tradición. Una fiesta de agua, risas, máscaras, colores y trajes visten el modo de ser en el puerto de Iquique. “No imagino otra forma de cerrar el verano, sin el carnaval no es posible comenzar marzo”.

Desde el año 2010 el Comité Barrio Histórico El Colorado trabaja en la organización del carnaval y abriendo nuevos espacios de participación. “Queremos dar realce a la vida deportiva que se perdió en la ciudad, a las tradiciones y a los vínculos que hay en el sector norte de Iquique”, comenta Jorge Sagredo, integrante del comité.

Días después del último carnaval, Chile entró en confinamiento y en estado de excepción por el SARS-Cov2. Seis meses más tarde, el coronavirus sigue amenazando de muerte a las comunidades que responden con solidaridad y ollas comunes.

Al igual que Jorge, Mario Moreno forma parte del Comité Barrio Histórico El Colorado. Juntos trabajan en la olla común que entrega más de ciento cincuenta almuerzos entre lunes y sábados. “Nunca pensamos que iba a pasar esto, la olla común es para ayudar a la gente que está sin pega. Partimos con los recursos que dejó el último carnaval y contamos con el apoyo de mariscadores, amigos del barrio, los Prieto, la banda Los Mallkus y el club Deportivo Las Cabras”.

Universo de confianza

Desde su fundación, el 26 de septiembre de 1964, el club deportivo asumió la organización del carnaval del barrio. “Casi la mayoría de los cabros del Deportivo Las Cabras sacaron adelante el carnaval y todos los coloraínos hacíamos el carnaval, participábamos en bailes, era una cosa hermosa”, relata Jorge Quiñones, “el único fundador que está quedando del club Deportivo Las Cabras”.

Coloraíno y poto verde Jorge tuvo que dejar el barrio. “Me fui por la erradicación, pero me fui un poco más allá no más, no me quise ir muy lejos, compré en la Jorge Inostrosa y sigo perteneciendo. Fui criado en la bajada del puente donde Zoila Allende, tenía ocho años cuando llegamos desde la pampa con mi mamá, desde Humberstone. Luego viví en Blanco Encalada junto a mi señora, de la familia Gargano-Rodríguez. A mucha gente le causó maldad la expropiación, muchos se fueron, han fallecido o se han enfermado porque extrañan su barrio. Acá todos participábamos en conjunto y en el Deportivo Las Cabras apoyaban mucho las mujeres”.

Junto a Leontina Sagredo, José Cáceres, Jorge Contreras, Gilberto Araya y Francisco Allende, “fuimos la primera directiva del club, teníamos a Héctor Marín y a Antero Gallardo que también jugaban en Estrella de Chile, eran los mismos que jugaban en los dos clubes. Teníamos las dos canchas en el Iquitados, éramos sparring de la selección de Iquique que venía a entrenar al Iquitados en la cancha principal y nosotros íbamos atrás de la cancha, al costado derecho. Como éramos muchos los que jugábamos, unos eran sparring con la selección y otros jugaban en las otras canchas, todos los días jugábamos”.

El carnaval del Colorado es un espacio de arraigada identidad y hoy permite el reencuentro entre familias erradicadas. “Nos une el barrio y en el comité hay muchachos que juegan en el club. Literalmente, el carnaval está ligado al club Deportivo Las Cabras y también al club Estrella de Chile, es la misma gente”, cuenta Benito Lara, también integrante del Comité Barrio Histórico El Colorado.

Pese a que ya no vive en el barrio, Pedro Díaz nació en El Colorado, integró el comité para la organización del carnaval y hoy es el presidente de a Sociedad Religiosa Diablada Jesús de Nazareno. “El baile fue fundado un 11 de septiembre de 1973 por Guillermo Díaz, Rosa Cáceres Rojas y Juana Rojas Gorogoitia”, hija de Dolores Gorogoitia, bisabuela de Pedro.

“Hicimos la solicitud el 11 de septiembre de 1973, ya vamos para los 50 años y el baile quiere retomar la fecha, ya que finalmente quedó registrada la fundación del baile el día 15 de agosto de 1973. “En ese momento se fue a conversar con el obispo y nos aceptó pero diablada sin careta, hombres y mujeres bailaban como diablos, como la diablada de salitrera Alianza, sin careta”.

Patricio Rivera Olguín, académico e investigador de la facultad de ciencias humanas de la universidad Arturo Prat de Iquique, indica sobre El Colorado que “tenemos los primeros escritos históricos hacia fines del siglo XIX. Tanto documentos de peruanos como chilenos, que llegan a partir de 1879, nos hablan que es una caleta de pescadores, zonas de rancheríos de pescadores. Siempre, desde esa época, ha sido espacio de sectores populares. Son los otros urbanos del centro iquiqueño, aquel centro que es más patricio, es más burgués, que vive más cómodamente, aquí viven los pobres con una fuerte identidad barrial, que vibran con los carnavales y abrazando al deporte, un barrio donde existía un universo de confianza”.

Osos Polares

Un año después de la fundación del Club Deportivo Las Cabras, surgió la Sociedad Religiosa Osos del Colorado, actualmente integrada por treinta y tres personas. “Leontina Sagredo estaba encargada de llevar a los niños a jugar a la pelota y vivía al frente de donde fueron fundados los osos”, relató Jorge Quiñones, quien también se desempeñó como presidente de la sociedad religiosa.

“Tuve la oportunidad de ingresar a la Sociedad de los Osos del Colorado en 1982, empezamos a tirar para arriba con el baile, compramos un terreno y toda la familia nos íbamos a trabajar arriba. Había mucha gente que acompañaba a cooperar, ahí levantamos la sede que es la que hoy se utiliza, tenemos un salón donde participan los bailarines, al lado tenemos para las imágenes y tiene veintidós piezas”.

En el baile religioso de los Osos del Colorado participan niños y niñas entre cinco y seis años y jóvenes entre 12 y 13 años. “Hace poco cumplimos 55 años, el primer caporal fue Manuel González, el pomarola”, recuerda Soledad Allende, tesorera de la organización hace 48 años. “He pasado con varios presidentes y el más exigente ha sido el esposo de Margarita Gargano, ella fue muy importante para el baile”.

“Somos un baile chiquitito que llama a la gente, nos acompañan a todos lados, nos donan cosas porque en realidad lo que juntamos no nos alcanza. Esperamos volver para la fiesta de San Pedro, ahí hay motivo para volver a bailar, porque nos invitan desde la pesquera, nosotros abrimos la fiesta de San Pedro, participamos desde hace quince años”.

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