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El dúo Aurehl lanza el álbum 'The first ghost on Eris', un viaje de ida y vuelta de lo íntimo a lo cósmico
El dúo Aurehl lanza el álbum 'The first ghost on Eris', un viaje de ida y vuelta de lo íntimo a lo cósmico
'The first ghost on Eris', el álbum de debut del dúo Aurehl, propone un universo ambiental y narrativo donde conviven lo íntimo y lo cósmico, conectándose lo humano con lo intangible. Además, su lenguaje musical es hipnótico y poético, basculando entre el dream pop y el trip-hop, lo que propicia la atmósfera perfecta para que toda la obra tenga un barniz fronterizo entre la luz y la oscuridad, entre lo real y lo onírico, entre lo visible y lo invisible.
Con ese tono enigmático y por momentos inquietante, y desde su sede en Barcelona, la pareja formada por Itziar Lember y Jiroz explora en su disco grandes cuestiones como el amor, la transformación, la pérdida, la vulnerabilidad o los miedos con una extraordinaria profundidad emocional. En gran medida es gracias a la capacidad interpretativa de Itziar, compuesta por una cálida voz y una lírica fina, llena de simbolismos con la que resulta fácil empatizar.
Se entiende que se refieren a la fragilidad de los vínculos humanos cuando en 'Yellow Shoe Ghost' hablan del amor sobrenatural entre el huésped de un viejo hotel y su fantasma, o cuando en 'Hold Me Tight' cantan eso de «Hold me apretado / Y cúrame / Abrázame fuerte! / Y tírame más cerca». Como también se entiende que el peregrinaje espacial a la lejana 'Dysnomia', la luna de Eris, en la canción que lleva su nombre, es una metáfora del viaje interior hacia las raíces de la propia existencia.
Las canciones antes mencionadas han sido los tres singles de adelanto, y también podrían entenderse como la punta del iceberg estilístico de 'The first ghost on Eris'; piezas de impecable dream pop, con acento cósmico e impresionista y producciones limpias con dominio de lo orgánico sobre lo electrónico. Pero a partir de esa base el abanico se abre y el sonido del disco se enriquece.
Se acercan al trip-hop entrecortado e incómodo del Third de Portishead en 'Romance of Chaos', un corte visceral que habla del caos como potencial creador; o la versión más sombría de Massive Attack en 'Wave's Whisper', canción que fluye con la fuerza de lo que resiste. Coquetean con el art-pop experimental al estilo Björk en la mágica segunda mitad de 'Symbiosis', una danza gravitatoria entre dos presencias que se sostienen y se inspiran en el vacío; o al del estilo de Kate Bush o Goldfrapp en 'Satin Lover', donde el dolor se convierte en tránsito hacia la curación.
Siguiendo el hilo conductor de la temática general, que podría resumirse en enfrentar las sombras y los miedos, buscando conexión con las raíces, para renacer de las cenizas, las piezas finales resultan especialmente elocuentes. Siempre en la frontera de dos mundos, en este caso la infancia y la adultez, lo real y lo fantástico, Aurehl retratan la lucha con los monstruos internos para finalmente dejarlos ir en 'Monster', seguramente la canción más experimental, electrónica y disruptiva del disco, que se presenta casi como una especie de canción de cuna atravesada por una pesadilla. Después 'A Voice in the Woods' representa el reencuentro con los ancestros a través de la conexión con la naturaleza, con las raíces y con las estrellas; y, para concluir, 'Black Swan' marca el resurgir después del colapso. Un tema cuyo tono desafiante y seductor coincide con el de 'Caution', donde el dúo retrata el peligro del deseo que consume.
La combinación de una temática que explora terrenos espirituales y filosóficos con la ambientación mágica y envolvente de su abanico estilístico confiere a 'The first ghost on Eris' un brillo especial. Es un mapa emocional que servirá de inspiración a quienes habitan mundos invisibles, oscuros y solitarios, pero que, aun así, siguen bailando hacia la luz.