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El Último Espacio

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    Rodrigo Cavada

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Cada milenario vestigio dejado por los Camanchangos, Changos o Camanchacas, forma parte de la identidad cultural en el borde costero de Tarapacá. Sin embargo, el arraigado modo de vida en torno a la pesca, la marisquería y a la recolección de orilla, entre Pisagua y el Río Loa, está marginado de la legislación que dispone proteger la biodiversidad en el borde costero y los ecosistemas marinos.

Un largo viaje comenzó hace más de 600 años. Para la ocasión, vistieron tejidos de fina hilatura, en intensa combinación de rojo y amarillo. Llevaron consigo cerámicas y ornamentos de oro, figuras de plata y conchas que creían «hijas de la mar, madre de todas las aguas».

Las evidencias arqueológicas de la Capacocha del cerro Esmeralda se refieren a un imperio sorprendente, de avanzados logros y con una visión distinta a la conocida. Un imperio que envió mensajeras hasta los dioses para mantener la reciprocidad entre lo humano y todo lo venerado.

Por entonces, a los pies del cerro Esmeralda, poblaciones de pescadores, cazadores y recolectores habitaban la extensa y árida costa de Tarapacá. «En la región comprendida entre Los Vilos e Iquique, las tribus pescadoras que habitaban las caletas abrigadas de la costa se han conocido bajo el nombre genérico de Changos», detalla un estudio del arqueólogo inglés Ricardo E. Latcham.

En su trabajo, publicado en el año 1910, Latcham recoge investigaciones históricas que dieron forma a la etnografía americana de Chango: "No es de extrañarse que se haya tan poca mención de este pueblo; pues ocupaba el litoral de una región que en tiempos de la colonia era casi completamente desconocida; situada entre los dos virreinatos de Chile y Perú; bordeando el desierto casi intransitable".

Provincia de Tarapacá

Durante una charla virtual en 2020, Catalina Soto Rodríguez, arqueóloga chilena y candidata a doctor en estudios latinoamericanos de la Universidad de Chile, indicó que: "Tarapacá es una región que en términos paisajístico y culturales se hermana con el sur peruano, aunque tiene algunas particularidades".

La arqueóloga sostuvo que Tarapacá fue "separada desde el año 2007 de Arica, con la que se mantuvo como una unidad administrativa desde la regionalización realizada en 1974. Esta delimitación proviene de la anterior provincia de Tarapacá, definida luego de la invasión chilena a territorio peruano en la Guerra del Pacífico. Sin embargo, en época peruana, Arica pertenecía a la provincia de Tacna en el departamento del Litoral, que incluía a la provincia de Tarapacá".


"La Ley como hoy está, corta la cadena cultural. La historia es la historia, nosotros somos hijos de la cultura Chinchorro, así que hay una cadena cultural que es innegable. Los Changos son parte de la historia de los Chinchorros y también de los Chonos".

Fernando Tirado, Convencional Constituyente Pueblo Chango.

Hrvoj Ostojic Peric, historiador e investigador iquiqueño, se refirió a los Camanchacas o Changos de Tarapacá argumentando que: "Todos los asentamientos estaban donde había algo de agua, mala con arsénico pero ellos no lo podían definir. Si había pesca y protección del viento se quedaban más tiempo. Uno de los lugares fue Iquique porque había agua en Cavancha, Bajo Molle en El Morro, la ex aduana". Ostojic añadió: "El único hilo conductor que existe en la región de Tarapacá, que es maravilloso y sólido, es la balsa de cuero de lobo, que se usó durante la colonia, la república peruana y chilena para uso industrial".

Reconocimiento Indígena

"Para que tuviéramos más o menos en consciencia la lucha de este pueblo", el antropólogo Luis Campos de la universidad Alberto Hurtado, expuso parte del proceso histórico que permitió el reconocimiento de "un pueblo que ha estado ahí durante años y que ha sido invisibilizado, marcado muchas veces por la discriminación y la exclusión". En la oportunidad, Campos explicó que al finalizar el siglo XIX los Changos aparecieron en los censos de Bolivia. "Con los apellidos, sobre todo la gente de Paposo y Taltal". Agregó que al finalizar la década de 1950, en la caleta de Chañaral de Aceituno, "también hay menciones con respecto a la balsa de cuero de lobo marino".

Durante la conversación digital propiciada por el Museo de Arte Precolombino de Chile, Luis Campos también abordó la discusión en torno a la Ley Indígena desarrollada durante el Gobierno de Salvador Allende y destacó que: "Se hace mención a la existencia de más de 20 mil Changos y Diaguitas". Complementó que en el año 2007 surgió el primer proyecto de Ley para el reconocimiento del pueblo Chango. "Luego de eso, la invitación a participar en varios procesos de consulta que se comienzan a hacer con los Changos. En el año 2018 el ministerio de Desarrollo Social, a pesar de todos los antecedentes desplegados, va a solicitar más antecedentes y va a solicitar un estudio específico que lo va a hacer una consultora. Antes del reconocimiento se realiza la conformación del Consejo Nacional del Pueblo Chango, en enero del año 2020. Luego en el año 2021, se da la posibilidad de participar en la Asamblea Constituyente".


"Hubo un estudio que mandó a hacer el Ministerio de Desarrollo Social, eso fue a la rápida porque no había un interés de que el Pueblo Chango fuera reconocido".

Fernando Tirado, Convencional Constituyente Pueblo Chango.

El Convenio 169 de la OIT ha permitido que los pueblos y la cultura precolombina considerada desaparecida, tengan nuevamente reconocimiento. Con ello ha comenzado "un proceso de reemergencia, pasando desde la invisibilización y el ocultamiento a la visibilidad y a articular movimientos en pos de sus derechos", consigna una investigación derivada del Proyecto Fondecyt 1150876

El estudio comparado de cuatro procesos etnogenéticos en Chile desarrolló entre los años 2015 y 2019, un «levantamiento documental sobre los Changos como un caso emergente de etnogénesis, y un catastro de la emergencia del pueblo Chango en los últimos 20 años».

Legislación chilena vigente

Desde el mes de octubre de 2020 la Ley 21.273 reconoce a los Changos como etnia indígena de Chile, "principalmente desde la II a la V región". El cuerpo legal no incorpora a la región de Tarapacá y margina al territorio entre Pisagua y el Río Loa de la disposición de: "Proteger el hábitat de este pueblo originario, constituido por el borde costero, playas islas y roqueríos, como asimismo la biodiversidad y ecosistemas marinos que garantizan su desarrollo y supervivencia".

Para Mauricio Gallardo, abogado y académico de la escuela de Derecho de la Universidad Arturo Prat de Iquique, el texto del artículo 1 y 65 bis de la Ley Indígena está bajo cuestionamiento ciudadano. "A primera vista, pareciera que los Tarapaqueños que quisieran identificarse como parte del Pueblo Chango quedarían excluidos de dicho reconocimiento legal, toda vez que las normas citadas no incluyen expresamente a la Región de Tarapacá dentro del territorio que ocuparía dicha etnia. Sin embargo, el legislador dejó abierta una ventana en ambos artículos para su inclusión".


"La gente dice claro, tienes a la minera al lado y ellos te mantienen y no es así en el fondo porque nosotros seguimos siendo pescadores, seguimos trabajando en lo nuestro y sobreviviendo".

Milenka Quezada, Sindicato de Pescadores, Buzos Mariscadores, Algueros y Recolectores de orilla de caleta Cáñamo.

Asimismo, Gallardo expuso que: "Pareciera indiscutible que quienes habitan las distintas caletas y asentamientos costeros de nuestra Primera Región, desde Pisagua hasta la desembocadura del Río Loa, comparten costumbres, dietas, y medios de subsistencia propios del Pueblo Chango, de tal manera que, además de estar habilitados para autoidentificarse de manera individual como indígenas, podrían convocarse en una Asamblea Constitutiva para obtener la personalidad jurídica de Comunidad Indígena en los términos establecidos en los artículos 9° y siguientes de la Ley Indígena, tal como recientemente lo hicieran los Changos Álvarez Hidalgo y Descendencia, oriundos de la Caleta Chañaral de Aceituno, Región de Atacama".

Caramucho

Cadena Cultural

Al momento de reflexionar en torno a la Ley de reconocimiento del Pueblo Chango, Fernando Tirado, Convencional Constituyente, buzo mariscador y Chango vileño, sostuvo que: "La Ley, como hoy está, corta la cadena cultural. La historia es la historia, nosotros somos hijos de la cultura Chinchorro, así que hay una cadena cultural que es innegable. Los Changos son parte de la historia de los Chinchorros y también de los Chonos". "Hicimos fuerza común para incidir en que este tema se visibilizara, por la historia, la cultura y las tradiciones".

En paralelo, Tirado agregó que "la ley quedó media trunca porque no abarcó más allá (…) y los criterios que se usaron. Hubo un estudio que mandó a hacer el Ministerio de Desarrollo Social, eso fue a la rápida porque no había un interés de que el Pueblo Chango fuera reconocido. Junto con la gente de la Tercera y la Segunda Región hicimos fuerza común para incidir en que este tema se visibilizara, por la historia, la cultura y las tradiciones. Sin bien es cierto se perdieron los apellidos, la raíz cultural no se cortó. Soy buzo pescador, vengo de una vida muy antigua de la pesca".

Por su parte, Víctor Bugueño García, arqueólogo e investigador de la Universidad Bolivariana de Iquique, indicó que: "Actualmente, no existen en el territorio de Tarapacá comunidades que se reconozcan como Changos". Sin embargo, destacó que: "Hay una tradición cultural de vivir del mar y hacer todo lo que tiene que ver con el mar, tal cual como se hacía hace miles de años de atrás".

Caleta San Marcos

Desde el año 1988 Juan Ávalos Cáceres, actual Presidente de la Federación Regional de Buzos Mariscadores de Tarapacá, trabaja en caleta San Marcos, a 110 kilómetros al sur de Iquique. La Federación organiza a 16 sindicados y cada uno congrega más de 50 personas. "Venimos de generación en generación, cuando llegué a San Marcos había cuatro o cinco personas, dos o tres embarcaciones, hoy en día hay más de 40 embarcaciones y una población que llega a las 500 personas, todas dedicadas a la mar".

En una extensión cercana a los 274 kilómetros de borde costero, entre Pisagua y el Río Loa, los buzos mariscadores de la región Tarapacá desarrollan trabajos de extracción "artesanal, no industrial, de especies bentónicas y también algunas personas trabajan especies pelágicas", argumenta Juan Ávalos. "Hemos sido colonizadores de la costa a lo largo de todo el país. Muchos amigos de Los Vilos están trabajando en otros lados, como en Coquimbo e Iquique", relató antes de referirse a la Ley Indígena que reconoce al Pueblo Chango. "Tenía entendido que en el parlamento se pronunciaron para que los pescadores fueran considerados como Pueblo Chango a nivel nacional, porque venimos de generación en generación. Se han formado caletas y de las caletas se han formado pueblos, como es el caso de San Marcos, también se ha pasado de caleta a ciudad como es el caso de Iquique».

Con casi tres décadas trabajando en caleta San Marcos, el presidente de la Federación de Buzos Mariscadores de Tarapacá identifica con claridad el impacto que la industria extractiva provoca en la biodiversidad y el ecosistema de la zona. "Esta es una de las caletas más productivas de la zona norte y todo el pescado que sale de acá es para consumo humano. La pintacha, la cabrilla, el lenguado, la corvina, el congrio, el monito, el pejeperro, el acha. Hoy las autoridades se han propuesto decir que la pesca está en decadencia, igual que todos los productos del mar y yo le podría decir que es una gran mentira, porque los productos del mar se dan por ciclos. El pescado dicen que corre, depende las corrientes el pescado muchos veces se pierde y después viene a desovar acá mismo. Lo que afecta es que hay un sector donde están los industriales, de las cinco millas para afuera hasta una milla, trabajan con cerco. Se llaman artesanales, pero son semiindustriales. Esa parte es la que más daño hace, porque esa gente vende a la industria, ese pescado lo entregan a la industria, son cerqueros".

A su vez, Juan Ávalos asegura que "no hay empresa en el mundo que no contamine y se lo digo porque acá quieren instalar una planta para producir energía eléctrica y va pasar a 100 metros de nuestra área de manejo y a 100 metros de donde tenemos agua para cultivar. ¿Usted cree que no va a haber impacto? Yo creo que sí, todos dicen que hay estudios que no pasa nada con el impacto ambiental, pero por el conocimiento que tenemos, por los años que tenemos de trabajo, sí va a contaminar y con el tiempo nuestros nietos no conocerán el marisco, somos conscientes de eso".

Patache y Cáñamo

Milenka Quezada Torres llegó a caleta Cáñamo desde Taltal. "Con mi familia en el año 1982, tenía ocho años, hace más de cuarenta años que vivimos en esta caleta. Cuando llegamos no había nadie, estábamos solamente nosotros, teníamos nuestro ruco y vivíamos prácticamente fijo acá. Después nos fuimos a Iquique porque teníamos que estudiar pero mi familia, los trabajadores, se quedaron acá. Todos son pescadores, buzos y mariscadores, vienen desde Coquimbo, La Serena, Chungungo, desde allá vienen trabajando".

Actualmente, caleta Cáñamo no cuenta con energía eléctrica, agua potable y tampoco alcantarillado. Está emplazada a 68 kilómetros al sur de Iquique, en una zona de sacrificio compartida entre la pesca artesanal y la industria extractiva.

"En el año 2000, más o menos, llegó la primera empresa que fue Collahuasi", recuerda Milenka. "Ellos se instalaron ocupando los lugares que nosotros como pescadores ocupábamos, por ende se fue reduciendo la pesca y el buceo, llegó mucha gente de afuera a trabajar como huirero, que antes acá en la región no existía, pero llegaron las mineras y ocuparon mucho espacio de los que nosotros utilizábamos, ahora no tenemos acceso a esos espacios".

Milenka Quezada es secretaria del sindicato de pescadores, buzos mariscadores, algueros y recolectores de orilla de caleta Cáñamo, agrupación que congrega a 37 socios. "Es muy necesario que se reconozca a la gente pescadora de raíces, que viene de pescadores antiguos. Es muy necesario porque en muchas caletas hay gente que viene del sur y que en el fondo son Changos, sus raíces son de pescadores artesanales y en la Primera Región no están reconocidos".

A su vez, Milenka sostuvo que: "El trabajo artesanal acá en Cáñamo, unos años más, se va a perder porque tenemos dos empresas grandes, se está construyendo otro mega puerto acá, de Teck Quebrada Blanca y también va a ocupar muchos espacios que ahora están utilizando los buzos mariscadores, porque de pesca acá queda muy poco y ya no está dando para vivir. A los buzos mariscadores tampoco les está dando para vivir. Incluso ahora están prestando servicios a la misma minera, con sus embarcaciones, su trabajo, haciendo guardia. Por eso creo que en unos quince años más el pescador de esta zona se va a perder".

Poblaciones Costeras

En el mes de enero de 2019 y a 60 kilómetros al sur de Iquique, en caleta Cáñamo fueron halladas cuatro fosas mortuorias, "restos humanos con ropas completas, incluidos turbantes y sandalias de vivos colores y avanzadas técnicas de confección". Informó Teck, la compañía canadiense a cargo de la ampliación del proyecto minero Quebrada Blanca 2 (QB2).

La firma con sede en Vancouver, comunicó al Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) acerca de restos arqueológicos en medio de una zona industrial, donde actualmente son ejecutados trabajos "para el embarque de concentrado de minerales para su transporte a los mercados".

Imágenes publicadas en prensa motivo del "hallazgo positivo", a 60 kilómetros al sur de Iquique, según informó la compañía Teck, en el marco del proyecto minero Quebrada Blanca 2.

Mauricio Uribe, consejero del CMN, sostuvo que los restos del hallazgo arqueológico "son tan antiguos que no tenemos evidencias para saber cómo ellos se denominaban". También como representante de la Sociedad Chilena de Arqueología, Uribe señaló que las ropas y los artefactos desenterrados permiten conocer sobre "los rituales funerarios, el cariño por los niños al ofrendarlos con tantas piezas. Se trata de una fotografía de las poblaciones antiguas, de gran calidad, y que nos permite ver el ciclo de la vida y la manera en que vivían". El arqueólogo aclaró a la prensa que el hallazgo corresponde a poblaciones costeras "anteriores a que aparecieran los grupos étnicos que hoy día conocemos como Changos, Aimaras y Atacameños".

Un análisis de composición genética publicado en el año 2010, sugiere que "los pescadores Changos fueron los últimos herederos de la Cultura Chinchorro". El artículo establece que la denominación de Chango, "más bien estaba relacionada con una forma de vida y, por consiguiente, podría ser atribuible a cualquier grupo de pescadores prehistóricos costeros de la región".

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