El duro invierno europeo amenaza a miles de migrantes

18 noviembre 2019

El duro invierno europeo amenaza a miles de migrantes

18 noviembre 2019
La vida cotidiana en el campamento de Vucjak, cerca de la frontera bosnia-crota. Los migrantes y los solicitantes de asilo se concentran alrededor de Bihac y Velika Kladusa que intentan cruzar la frontera con Croacia.
  • Palabras
    Andrés Guzmán

  • Imágenes
    Anna Pantelia

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Miles de migrantes y refugiados solicitantes de asilo están atrapados en las puertas de Europa con la amenaza del duro invierno acechándolos.

La situación humanitaria de los aproximadamente 6 mil migrantes y solicitantes de asilo que se encuentra en estos momentos en Bosnia Herzegovina se está deteriorando, informa la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF). Los campamentos formales no brindan servicios adecuados y las tensiones en estos son frecuentes por lo que muchos optan por permanecer fuera de los campos. Para MSF la situación es particularmente preocupante en los alrededores de las ciudades de Bihac y Velika Kladusa, donde más de 3.800 personas se quedan fuera de los campamentos formales.

Según denuncian desde Médicos Sin Fronteras, aquellas personas que viven fuera de los campamentos oficiales, las autoridades de Bihac decidieron trasladarlos a Vusjak, a ocho kilómetros del centro de la ciudad de Bihac. El nuevo emplazamiento, que funciona desde julio de 2019, ni siquiera cumple con los estándares mínimos, afirman desde MSF. El camino de acceso es deficiente, no hay suministro de electricidad, el acceso a agua y saneamiento es muy limitado. Además, señalan desde la ONG, la zona está rodeada de minas terrestres y el suelo está contaminado con gas metano.

“El campamento de Vujcak es un lugar peligroso e inhumano, ninguna persona debería vivir así”, denuncia Nihal Oman, responsable adjunta de proyecto de MSF. “Las personas llegan a nuestra clínica desde Vucjak en chanclas, sin calcetines ni abrigos, muchas de ellas con infecciones respiratorias y enfermedades de la piel causadas por las horribles condiciones de vida. Es desgarrador verlos y tratarlos sabiendo que al final tendrán que volver a una tienda de campaña y a dormir en el suelo. Es inaceptable escuchar que este campo permanecerá abierto. Debería estar cerrado ya”, reclama Oman.

Para Médicos Sin Fronteras, esta población ya está expuesta a unas condiciones climáticas extremas. Según explican desde la ONG, si no se toman medidas con urgencia, con el duro invierno bosnio en ciernes, sus condiciones se deteriorarán hasta poner en riesgo sus propias vidas.

Por las noches, con temperaturas cercanas a cero, casi 4 mil personas tratan de dormir en edificios abandonados y refugios improvisados o en tiendas de campaña en el campamento de Vucjak. Desde MSF afirman que este campo era una solución temporal ofrecida por las autoridades locales en un intento de proporcionar abrigo a los que quedaban fuera de los campos, pero el pasado 13 de noviembre, las autoridades locales anunciaron que el campamento de Vucjack permanecerá abierto durante todo el invierno y se utilizará para albergar a los recién llegados. 


"El frío pasa a través de la tienda".

Todo esto sucede mientras la policía fronteriza croata continúa rechazando a quienes tratan de llegar a Europa empleando una violencia cada vez mayor. Los pacientes han relatado haber sufrido episodios de violencia policial y devoluciones en las frontera croata-bosnia.

“Hace dos semanas estaba en ‘el juego’, así es como llamamos cuando intentamos cruzar la frontera con Croacia”, explica Khaan, una de las aproximadamente 20 mil personas que han llegado a Bosnia este año con la esperanza de continuar su ruta hacia el norte. “Pero la policía croata nos atrapó a todos. Nos golpearon, nos quitaron los abrigos, las mochilas, los teléfonos, el dinero e incluso los zapatos. Luego nos enviaron de regreso a Velika Kladusa en Bosnia. En mi grupo también había niños de apenas 12 años a los que la policía también golpeó. Es lo que siempre sucede”.

Para Muhalli, migrante proveniente de Pakistán, “por la noche el frío pasa a través de la tienda, y cuando llueve el agua entra dentro. La comida es muy mala, los baños están tan sucios que no podemos usarlos, y el agua para las duchas está helada”. Muhalli lleva en Vucjak dos meses junto con su hermano de 16 años. Mientras habla, sus compañeros hornean panes sin levadura en un fuego que han encendido dentro de la tienda que comparten todos.   



Entre 800 y 1.000 personas viven en condiciones deplorables en el campo de Vucjak, Bosnia Herzegovina, en las puertas de Europa.
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