Médicos Sin Fronteras insta a países a no bloquar la propuesta de fin al lucro de los medicamentos contra la COVID-19

La Unión Europa, Noruega, el Reino Unido y Suiza, contrarios a la propuesta de exención temporal de la propiedad intelectual a los medicamentos para combatir la COVID-19, apuntan a la buena voluntad de las farmacéuticas para garantizar el acceso a éstos. Pero estas corporaciones continúan con su enfoque de negocios habitual, al asegurar monopolios y cobrar precios exorbitantes.


Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a la Unión Europea (UE), Noruega, el Reino Unido y Suiza a unir fuerzas con los más de 100 países que apoyan la propuesta histórica que busca una exención de la propiedad intelectual sobre las herramientas médicas esenciales para combatir la COVID-19, participando abiertamente en negociaciones formales en la reunión del Consejo de la Organización  Mundial del Comercio (OMC) para acelerar el consenso sobre la misma. Desde que se presentó la propuesta por primera vez hace casi 10 meses, la pandemia ha empeorado y ha afectado a muchos países de África, América Latina y Asia. Oficialmente, la enfermedad se ha cobrado la vida de más de 4 millones de personas en todo el mundo.

"Muchos países de África reportan actualmente un alto número de muertes debido a la propagación de nuevas y existentes variantes de la COVID-19, y sus gobiernos necesitan urgentemente vacunas, pruebas de diagnóstico, oxígeno y otros tratamientos para ayudar a salvar la vida de los enfermos en estado crítico", aseveró el Dr. Tom Ellman, director de la Unidad Médica de MSF en África Meridional. "Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda dos nuevas terapias para casos graves de COVID-19, el personal médico y sus pacientes en muchos países de ingresos bajos y medios no pueden acceder a ellas debido a los monopolios, la oferta limitada y los altos precios. Es indignante ver países que bloquean la exención de los ADPIC, una medida que se necesita desesperadamente para eliminar los obstáculos legales y permitir que múltiples fabricantes aumenten la producción de medicamentos, diagnósticos y vacunas esenciales contra la COVID-19".

Los países contrarios a la propuesta de exención a menudo apuntan a las acciones voluntarias de las farmacéuticas para garantizar el acceso a las herramientas médicas esenciales para combatir la COVID-19. Pero en realidad estas corporaciones no han actuado y continúan con su enfoque de negocios habitual, al asegurar monopolios y cobrar precios exorbitantes por las herramientas médicas esenciales para luchar contra la COVID-19. La OMS recomendó recientemente dos terapias nuevas, el tocilizumab y el sarilumab, para el tratamiento de pacientes con COVID-19 en estado crítico y grave. Sin embargo, el acceso a estos medicamentos sigue siendo limitado debido a los monopolios de patentes, la oferta limitada y los altos precios.

La farmacéutica Roche suministra el tocilizumab y continúa cobrando altos precios por el medicamento, y recientemente anunció, de forma poco entusiasta, que no haría cumplir sus patentes secundarias sobre el medicamento en un número seleccionado de países. El sarilumab está bajo una amplia protección de patentes a nivel mundial por parte de Regeneron, que ha solicitado y obtenido patentes para el medicamento y su formulación en al menos 50 países de ingresos bajos y medios. El medicamento tiene un precio exorbitante de 1.830 dólares por dosis en Estados Unidos. Dos nuevos tratamientos potenciales de COVID-19, el casivirimab y el imdevimab, también están patentados por Regeneron y se venden combinados a un precio por dosis de 820 dólares en la India, 2.000 dólares en Alemania y 2.100 dólares en los Estados Unidos. Los altos precios de los medicamentos y las acciones de monopolio son barreras para su acceso en todo el mundo.

Recientemente, las farmacéuticas Pfizer- BioNTech, que poseen una gran cantidad de patentes, secretos comerciales e información de fabricación necesaria para producir las vacunas de ARNm aprobadas por la OMS, cuya producción puede ampliarse rápidamente, han firmado otro acuerdo bilateral y confidencial de fabricación por contrato de ‘llenado y acabado’* con un productor de vacunas de Sudáfrica, a pesar de la demanda por lograr la independencia de las vacunas en el continente y la oportunidad de unirse al centro mundial de transferencia de tecnología ARNm alojado en Sudáfrica y respaldado por la OMS.

Si se adopta la exención propuesta de los ADPIC (los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio), se proporcionaría a los países una forma eficaz y rápida de eliminar las principales barreras de propiedad intelectual y los riesgos legales en medio de la pandemia; y facilitaría la ampliación y la diversidad de la producción y los suministros. Brindaría a los países el espacio normativo para abordar rápidamente las barreras y los riesgos sobre la propiedad intelectual para aumentar la fabricación, la ampliación, el registro y el suministro de vacunas, medicamentos, diagnósticos y otras tecnologías de salud para combatir la COVID-19, y también facilitaría una colaboración más fácil en su Investigación y Desarrollo.

A pesar de que muchos países de ingresos bajos y medios afectados por las nuevas variantes hacen frente a los fallecimientos a causa de la COVID-19 y la escasez de camas de hospital y oxígeno, el acceso a las vacunas en estos países para protegerse contra la enfermedad y reducir el riesgo de desarrollar una enfermedad grave es abismalmente bajo. La adopción de la exención de los ADPIC y la transferencia de tecnología por parte de las farmacéuticas puede permitir a los fabricantes de países de ingresos bajos y medios aumentar la producción y el suministro de las herramientas médicas contra la COVID-19.

"Cuando estamos en una carrera contrarreloj para salvar vidas, controlar la propagación desbocada del virus y el desarrollo de nuevas y peligrosas variantes, el enfoque habitual de las farmacéuticas es intolerable. Con tratamientos potencialmente prometedores en curso, los países contrarios deben dejar de obstruir la propuesta de exención y apoyarla para que cubra no solo las vacunas, sino también los tratamientos, diagnósticos y otras tecnologías médicas", asevera Ellman.


  • Palabras
    Traf Magazine

  • Fotografía
    Jan Felix Christiansen

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