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«Dignidad», el ahogo social que devino en estallido, del fotógrafo chileno Luis Bustamante

«Dignidade», o sufoco social que se transformou numa explosão, pelo fotógrafo chileno Luis Bustamante

27 noviembre 2023
06 MIN

«Dignidad», el ahogo social que devino en estallido, del fotógrafo chileno Luis Bustamante

«Dignidade», o sufoco social que se transformou numa explosão, pelo fotógrafo chileno Luis Bustamante

27 noviembre 2023
06 MIN
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    Boris Miranda G.

  • Imágenes
    © Luis Bustamante

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El fotógrafo chileno Luis Bustamante ha compartido con TRAF parte de su proyecto fotográfico «Dignidad», capturado durante el estallido social que se produjo en Chile y que derivó en una serie de manifestaciones, principalmente entre octubre de 2019 y 2021. Una revuelta popular que puso en jaque al sistema capitalista neoliberal incubado e impuesto durante la dictadura de Pinochet (1973-1990) y que se prolongó a lo largo de la post-dictadura. La fascinante colección de imágenes es un recorrido visual al corazón de las manifestaciones y hacia los orígenes de la rabia contenida y la incertidumbre de un proceso incierto.
O fotógrafo chileno Luis Bustamante partilhou com a TRAF parte do seu projeto fotográfico «Dignidade», captado durante a explosão social que teve lugar no Chile e que resultou numa série de manifestações, principalmente entre outubro de 2019 e 2021. Uma revolta popular que pôs em cheque o sistema capitalista neoliberal incubado e imposto durante a ditadura de Pinochet (1973-1990) e que continuou durante a pós-ditadura. A fascinante coleção de imagens é uma viagem visual ao coração das manifestações e às origens da raiva contida e da incerteza de um processo incerto.

Debido al alto costo de la carrera de fotografía, Luis Bustamante (Santiago de Chile, 1988) optó por estudiar una profesión que tuviera relación con el mundo audiovisual y que lo acercara a la técnica fotográfica, revelado análogo, además de cine y televisión. Este aprendizaje fue provechoso y con el tiempo creó un pequeño portafolio, que no dudo en presentar a distintos medios que vieron su potencial y le dieron la oportunidad para cubrir eventos, sesiones fotográficas y festivales de música. Esta experiencia le abrió la puerta para trabajar como fotógrafo profesional y realizador audiovisual en medios de comunicación de Chile y de Finlandia, país donde reside desde 2020.

En sus comienzos como fotógrafo, Luis hacía fotografías con cámaras prestadas, «siempre con el miedo a que se fueran a dañar o, en el peor de los casos, a que me las robaran», nos cuenta. En aquella época, de plena efervescencia en las calles, por las protestas que demandaban cambios sociales en Chile, comenzó a cobrar sentido para Luis las reivindicaciones que escuchaba en las manifestaciones, por la educación, por las bajas pensiones, contra la precariedad, en definitiva, por una mejora en las condiciones de vida, «por el derecho a vivir con Dignidad», enfatiza. Así surge la motivación de Luis por fotografiar ese malestar y esa rabia contenida, que ocasionaba para muchos la sensación de que nada cambiaba, y lo hizo desde la inquietud artística y desde el convencimiento político.

Dignidad es un trabajo que transmite honestidad y sinceridad; un relato que muestra las protestas callejeras del estallido como un alegato personal, la evidencia del malestar acumulado y la frustración capturada a través de una colección de imágenes; un recorrido visual al corazón de las manifestaciones y hacia los orígenes de la rabia contenida y la incertidumbre de un proceso incierto.

Desde su creación, este proyecto fotográfico Luis Bustamante lo ha presentado en el Centro Cultural Stoa de Helsinki (Finlandia), la Universidad Autónoma de Barcelona (España) y en el estudio NVS de Lisboa (Portugal).

Devido ao elevado custo de uma carreira em fotografia, Luis Bustamante (Santiago do Chile, 1988) optou por estudar uma profissão relacionada com o mundo audiovisual e que o aproximasse da técnica fotográfica, da revelação analógica, bem como do cinema e da televisão. Esta aprendizagem foi proveitosa e, com o tempo, criou um pequeno portefólio, que não hesitou em apresentar a diferentes meios de comunicação que viram o seu potencial e lhe deram a oportunidade de cobrir eventos, sessões fotográficas e festivais de música. Esta experiência abriu-lhe a porta para trabalhar como fotógrafo profissional e produtor audiovisual nos meios de comunicação social do Chile e da Finlândia, onde vive desde 2020.

Nos seus primeiros tempos de fotógrafo, Luis tirava fotografias com máquinas emprestadas, «sempre com medo que as danificassem ou, no pior dos casos, que as roubassem», diz-nos. Nessa altura, quando as ruas fervilhavam de protestos exigindo mudanças sociais no Chile, as reivindicações que ouvia nas manifestações começaram a fazer sentido para Luis: pela educação, pelas pensões baixas, contra a precariedade, em suma, pela melhoria das condições de vida, «pelo direito a viver com Dignidade», sublinha. Foi assim que surgiu a motivação de Luís para fotografar aquele mal-estar e aquela raiva contida, que causava em muitos a sensação de que nada estava a mudar, e fê-lo por inquietação artística e convicção política.

Dignidade é uma obra que transmite honestidade e sinceridade; uma história que mostra os protestos de rua do surto como um apelo pessoal, a evidência do mal-estar e da frustração acumulados, captados através de uma coleção de imagens; uma viagem visual ao coração das manifestações e às origens da raiva contida e da incerteza de um processo incerto.

Desde a sua criação, Luis Bustamante apresentou este projeto fotográfico no Centro Cultural Stoa em Helsínquia (Finlândia), na Universidade Autónoma de Barcelona (Espanha) e no estúdio NVS em Lisboa (Portugal).

¿Qué representa para ti en lo personal el estallido en Chile?

El estallido social significó muchas cosas para mí, las cuales viví de manera muy especial. Primero que todo, porque dejé el país justo tres meses antes de este histórico suceso. En ese tiempo, julio del 2019, me sentía muy cansado de vivir en el ‘Chile feo’. Venía de pagar la horrible deuda del crédito CORFO (crédito universitario, con tasas draconianas, que por razones socioeconómicas los estudiantes chilenos se ven en la necesidad de adquirir para poder cancelar el arancel de la carrera que cursan), que me obligó a trabajar sin parar durante 12 años. Digo sin parar porque en ese entonces un familiar se ofreció a ser mi aval del crédito para yo poder cursar mi carrera. Mi padre tenía muchas deudas, no teníamos dinero y estaba hundido en Dicom (base de datos que reúne antecedentes de los ciudadanos y que es consultado por las entidades financieras antes de otorgar créditos). Eso significó que la responsabilidad era aún mayor, porque durante más de una década estaría amarrado a la deuda universitaria para que el costo no recayera en el familiar que me había avalado. Menciono este largo acontecimiento que viví porque creo muy relevante que ningún estudiante, ya sea de educación básica, media o universitaria, deba pagar por el derecho básico del acceso a la educación, reivindicación, entre muchas otras, que era parte de las demandas que generaron el estallido social.

«El estallido en Chile evidenció la realidad de una sociedad que se había acostumbrados a vivir bajo injusticias sociales, la rabia, la depresión, la confusión y la ansiedad, entre otros sentimientos, que explotaron en el Chile de 2019. Creo que para nosotros, que venimos de barrios populares, en mi caso que nací y me crié en la población Juan Antonio Ríos, ‘La Río’, y en Puente Alto, nos caló aún más. Con el paso del tiempo me di cuenta de que los chilenos comenzamos a normalizar estos sentimientos, ya que no existen otras opciones para afrontar tanta injusticia y las demandas sociales. Además, tenemos que hacer frente el día a día y sin tiempo ni espacio para la saluda mental. Vivir en Chile, y en muchos países de Latinoamérica, se convirtió en un desafío, donde tienes que sobrevivir más que vivir, salvo que provengas de una familia adinerada.»

O que é que o surto no Chile significa para si pessoalmente?

A convulsão social significou muitas coisas para mim, que vivi de uma forma muito especial. Em primeiro lugar, porque deixei o país apenas três meses antes deste acontecimento histórico. Nessa altura, julho de 2019, estava muito cansado de viver no ‘Chile feio’. Tinha acabado de pagar a horrível dívida do crédito CORFO (crédito universitário, com taxas draconianas, que por razões socioeconómicas os estudantes chilenos têm de adquirir para pagar as propinas do curso que estão a frequentar), que me obrigou a trabalhar sem parar durante 12 anos. Digo sem parar porque, nessa altura, um familiar ofereceu-se para ser meu fiador de crédito para que eu pudesse tirar o curso. O meu pai tinha muitas dívidas, nós não tínhamos dinheiro e ele estava enterrado na Dicom (uma base de dados que reúne os registos dos cidadãos e que é consultada pelas instituições financeiras antes de concederem empréstimos). Isto significava que a responsabilidade era ainda maior, porque durante mais de uma década eu estaria ligado à dívida da universidade para que o custo não recaísse sobre o membro da família que me tinha garantido. Menciono este longo acontecimento que vivi porque considero muito importante que nenhum estudante, seja do ensino básico, secundário ou universitário, tenha de pagar pelo direito básico de acesso à educação, uma exigência, entre muitas outras, que fez parte das reivindicações que geraram a explosão social.

«O surto no Chile mostrou a realidade de uma sociedade que se tinha habituado a viver sob injustiças sociais, raiva, depressão, confusão e ansiedade, entre outros sentimentos, que explodiram no Chile de 2019. Penso que para nós, que somos oriundos de bairros populares - no meu caso, nasci e cresci em Juan Antonio Ríos, ‘La Río’, e em Puente Alto -, isso nos afectou ainda mais. Com o passar do tempo, apercebi-me de que nós, chilenos, começámos a normalizar estes sentimentos, porque não há outras opções para lidar com tanta injustiça e exigências sociais. Além disso, temos de lidar com o dia a dia sem tempo nem espaço para a saúde mental. Viver no Chile, e em muitos países da América Latina, tornou-se um desafio, onde é preciso sobreviver mais do que viver, a menos que se venha de uma família rica.»

¿Y qué significa desde el punto de vista fotográfico?

Creo que los fotógrafos y fotógrafas que llevamos años haciendo fotografías en diferentes manifestaciones, en mi caso desde el 2010, con las marchas estudiantiles y contra las AFP (Administradoras de Fondos de Pensiones), representa un arma de autodefensa que habla por sí sola. De ahí nacen mis ganas de hacer fotografías en las protestas, que están cargadas de rabia e injusticia.

«Cuando el estallido social comenzó yo estaba viviendo en Lisboa, Portugal. La ansiedad me carcomía el alma porque quería estar en Santiago documentando lo que estaba sucediendo, pero no tenía dinero para viajar, ya que recién había llegado a Europa y estaba buscando trabajo. Al año siguiente llegó la pandemia y se complicaron aún más los planes. Ya a finales del 2020, cuando se levantó la cuarentena en Europa y en algunos países de Latinoamérica, tomé un vuelo con el poco dinero que tenía y llegué directo a preparar mi bolso para salir a retratar las protestas, que aún seguían con mucha intensidad todo los días viernes, y así pude documentar parte del estallido social.»

«La fotografía documental me apasiona y es donde quiero seguir por un buen tiempo, a pesar de que amo hacer cualquier cosa relacionada con la fotografía.»

¿Tu trabajo hoy se centra en la fotografía documental?

Mi trabajo en gran parte es fotografía documental. He hecho muchas cosas durante mi carrera, desde moda, fotografía de calle, fundaciones, festivales de música, instituciones y he realizado videos musicales. El año pasado tuve el privilegio de trabajar como fotoperiodista en uno de los periódicos más importantes del norte de Europa, Helsingin Sanomat de Finlandia, país donde resido desde hace cuatro años. La fotografía documental me apasiona y es donde quiero seguir por un buen tiempo, a pesar de que amo hacer cualquier cosa relacionada con la fotografía.

E o que é que isso significa do ponto de vista fotográfico?

Penso que os fotógrafos que tiram fotografias em diferentes manifestações há anos, no meu caso desde 2010, com as marchas estudantis e as marchas contra as AFP (Administradoras de Fundos de Pensões), representam uma arma de autodefesa que fala por si. É daí que vem a minha vontade de fotografar as manifestações, cheias de raiva e de injustiça.

«Quando a explosão social começou, eu estava a viver em Lisboa, Portugal. A ansiedade corroía-me a alma porque queria estar em Santiago a documentar o que se estava a passar, mas não tinha dinheiro para viajar, pois tinha acabado de chegar à Europa e estava à procura de trabalho. No ano seguinte, a pandemia chegou e complicou ainda mais os meus planos. No final de 2020, quando a quarentena foi levantada na Europa e em alguns países da América Latina, apanhei um voo com o pouco dinheiro que tinha e fui logo preparar a minha mala para sair e fotografar os protestos, que continuavam intensamente às sextas-feiras, e assim pude documentar parte do surto social.»

«A fotografia documental é a minha paixão e é aí que quero ficar durante muito tempo, embora adore fazer tudo o que esteja relacionado com a fotografia.»

O seu trabalho atual centra-se na fotografia documental?

O meu trabalho é maioritariamente de fotografia documental. Já fiz muitas coisas durante a minha carreira, desde moda, fotografia de rua, fundações, festivais de música, instituições e fiz vídeos musicais. No ano passado, tive o privilégio de trabalhar como fotojornalista para um dos jornais mais importantes do Norte da Europa, o Helsingin Sanomat, na Finlândia, onde vivo há quatro anos. A fotografia documental é a minha paixão e é aí que quero ficar durante muito tempo, embora adore fazer tudo o que esteja relacionado com a fotografia.

Tu proyecto Dignidad se expresa en blanco y negro, aunque existe una idea preconcebida de que la fotografía en blanco y negro es menos expresiva.

Creo que la fotografía documental expresa muchos sentimientos, ya sea desde un encuadre, colores, la ausencia de color, composiciones, etc. Cuando me siento frente al ordenador, y tengo el tiempo para editar y trabajar las fotografías, me gusta indagar en aquellas opciones. En el caso de Dignidad estuve dos años trabajando en el blanco y negro definitivo. El blanco y negro me brindó en este trabajo lo que buscaba, el dramatismo de una sociedad cansada de años de injusticias sociales.

«Me encanta la fotografía con duros contrastes, ya sea a color o en blanco y negro.»

En Dignidad utilizas duros contrastes, ¿qué hay detrás de ese proceso y qué buscas con ello?

Me encanta la fotografía con duros contrastes, ya sea a color o en blanco y negro. Claramente es algo personal. Al momento de hacer las fotografías me preocupo de que la cámara esté configurada acorde al proceso de post, para lograr esos tonos finales, que por lo general me satisfacen bastante. Habitualmente mi trabajo de edición es leve, el proceso pasa por ajustes de sombras, un poco de contraste y niveles de altas luces. Considero que es muy importante tener total libertad al momento de limpiar, corregir o editar una fotografía.

«En el caso de mi proyecto Dignidad, lo que quise reflejar esta vez con el blanco y negro fueron dos cosas. El dramatismo, que el color no me lo estaba brindando, y, lo más importante, que el proyecto fue lanzado bajo el contexto de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado cívico-militar chileno. El blanco y negro es en memoria de los fotógrafos que retrataron la época de la dictadura de Pinochet, por quienes hasta el día de hoy me siento inspirado.»

O seu projeto Dignidade é expresso a preto e branco, embora exista uma ideia preconcebida de que a fotografia a preto e branco é menos expressiva.

Penso que a fotografia documental exprime muitos sentimentos, quer se trate do enquadramento, das cores, da ausência de cor, das composições, etc. Quando me sento em frente ao computador e tenho tempo para editar e trabalhar nas fotografias, gosto de investigar essas opções. No caso de Dignity, passei dois anos a trabalhar no preto e branco final. O preto e branco deu-me o que eu procurava para este trabalho, o drama de uma sociedade cansada de anos de injustiça social.

«Adoro fotografias com contrastes acentuados, seja a cores ou a preto e branco.»

Em Dignidade utiliza contrastes fortes. O que está por detrás deste processo e o que procura?

Adoro fotografias com contrastes acentuados, seja a cores ou a preto e branco. É claramente uma questão pessoal. Quando tiro as fotografias, certifico-me de que a câmara está configurada de acordo com o pós-processo, para obter esses tons finais, com os quais normalmente fico bastante satisfeito. Normalmente, o meu trabalho de edição é ligeiro, o processo passa por ajustes de sombras, um pouco de contraste e níveis de realce. Considero que é muito importante ter total liberdade na hora de limpar, corrigir ou editar uma fotografia.

«No caso do meu projeto Dignidade, o que eu queria refletir desta vez com o preto e branco eram duas coisas. O drama, que a cor não me estava a dar, e, mais importante, o facto de o projeto ter sido lançado no contexto da comemoração do 50º aniversário do golpe de Estado civil-militar chileno. O preto e branco é em memória dos fotógrafos que retrataram a época da ditadura de Pinochet, nos quais ainda hoje me sinto inspirado.»

Todas las imágenes © Luis Bustamante

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